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«Estoy bien, pero no lo estoy»: Cuando el cuerpo grita lo que la mente no sabe nombrar (Alexitimia y Terapia)

«Estoy bien, pero no lo estoy»: Cuando el cuerpo grita lo que la mente no sabe nombrar (Alexitimia y Terapia)

 

 

Es una frase que escuchamos a menudo: «Sé que algo me pasa, pero no sé qué es. Solo me siento mal.»

Si con frecuencia experimentas ansiedad, dolores de cabeza o tensión muscular inexplicables, y la razón te es totalmente ajena, no estás solo/a. Este fenómeno, en el que hay una profunda desconexión entre el cuerpo y la mente, se conoce en psicología como Alexitimia (literalmente, «sin palabras para la emoción»).

En Psicología Activa, entendemos que el primer paso para resolver un problema es poder nombrarlo. Te explicamos por qué tu cuerpo está gritando y cómo la terapia puede ayudarte a traducir esos mensajes.


1. ¿Qué es la Alexitimia y por qué me afecta si «estoy bien»?

La alexitimia no es un trastorno psicológico formal, sino un rasgo de la personalidad que se caracteriza por una marcada dificultad para identificar, diferenciar y expresar las propias emociones.

Síntomas del «No Sé lo que Siento»

La persona que tiene alexitimia a menudo confunde la activación fisiológica (ej: el corazón acelerado) con síntomas físicos, sin vincularla a una causa emocional (ej: miedo o rabia).

  • Somatización: Dolores físicos frecuentes (migrañas, molestias gastrointestinales, fatiga) sin causa médica.
  • Pensamiento Utilitario: Predominio de un pensamiento lógico y concreto, con dificultad para la fantasía o la introspección.
  • Ansiedad Flotante: Experimentar nerviosismo o un «nudo en el estómago» sin poder atribuirlo a un evento o emoción específica.
  • Dificultad en Vínculos: Problemas para entender y responder a las emociones de otros (empatía).

 

2. Las Raíces de la Desconexión Emocional

La alexitimia rara vez es innata; es un mecanismo de defensa aprendido, muy común en personas que crecieron en entornos donde:

  • Las emociones eran ignoradas: «No llores por eso», «No te enfades, no es para tanto».
  • El control era vital: Aprender a sentir poco para no ser vulnerable.
  • Experiencias traumáticas: La mente «apaga» el centro emocional como mecanismo de supervivencia ante el dolor.

 

alexitimia

3. Tratamiento Efectivo: Cómo la Terapia Te Ayuda a Nombrar

En Psicología Activa, el tratamiento se centra en crear un diccionario emocional interno, utilizando técnicas que conectan la sensación física con el concepto emocional.

 

Enfoques Terapéuticos Clave para la Alexitimia

  • Terapia Cognitivo-Conductual (TCC): Se enfoca en el entrenamiento en habilidades emocionales y la psicoeducación. Ayuda a identificar patrones de pensamiento que bloquean la emoción («No debo sentir esto») y a nombrar la emoción correcta.
  • Terapia Humanista / Gestalt: Se centra en el cuerpo y el aquí y ahora. Utiliza técnicas de mindfulness o focusing para que el paciente preste atención a las sensaciones físicas (tensión, calor, nudo) y las vincule a la emoción subyacente. (Esto es el valor agregado que te diferencia de otros blogs).

Preguntas Frecuentes (FAQ) sobre Alexitimia y Emociones

P: ¿Por qué siento un nudo en la garganta y no sé qué me pasa?

R: El nudo en la garganta o el estómago es un síntoma de somatización, un mensaje de ansiedad o emoción reprimida. Si no puedes identificar la emoción, es probable que tu sistema emocional esté bloqueado, un indicativo de alexitimia o represión emocional.

P: ¿Se puede curar la Alexitimia?

R: Sí. La alexitimia es un rasgo modificable. A través de la terapia, se aprende a identificar las sensaciones físicas, a ponerles nombre y a gestionar la emoción, construyendo gradualmente un vocabulario emocional más rico.

P: ¿Qué ejercicios puedo hacer para identificar mis emociones?

R: Un buen ejercicio inicial es el Escaneo Corporal: detente varias veces al día a escanear tu cuerpo de pies a cabeza y describe objetivamente la sensación (ej: «Siento tensión en la mandíbula», «Siento un cosquilleo en el pecho»). Luego, trabaja con un terapeuta para darle un nombre a esa sensación.


Si tu cuerpo te da señales de alarma, pero tu mente no sabe leerlas, es hora de buscar ayuda.

En Psicología Activa, te acompañamos en el proceso de desvelar lo que realmente sientes para que puedas vivir de manera más conectada y plena.

¡Agenda una sesión de evaluación para empezar a traducir el lenguaje de tus emociones!

 


 

Autora: Yasmin Dobon, psicóloga. Gabinete de Psicología Málaga, Psicología Activa.

ANSIEDAD CON LA LLEGADA DEL AÑO NUEVO

¿Quién no se ha prometido a sí mismo y a los demás metas para el futuro? Los primeros meses del año son complicados para muchas personas, en especial aquellas que son propensas a sufrir estrés y ansiedad. ¿Sabías que cuatro de cada diez personas sufren ansiedad en los primeros meses del año causada por los propósitos del año nuevo?

 

Con la llegada del nuevo año, muchas personas se marcan propósitos que desean cumplir, la mayoría relacionados con la salud y la alimentación. Se realizan con un objetivo bastante claro y con determinación, aunque lo que realmente trae consigo problemas es la motivación. 

 

Los propósitos que más se repiten a inicios de año son: 

 

  • Dejar de fumar
  • Hacer más deporte
  • Bajar de peso
  • Propósitos relacionados con la búsqueda de empleo o de cambiar el que hasta ese momento tenía
  • Cambios en radicales del estilo de vida

 

¿POR QUÉ EL ESTRÉS Y LOS PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO SON COMPAÑEROS?

 

  1. El nivel de exigencia personal ante los propósitos marcados es bastante alto, y por consiguiente, se está sometido a una “presión” autoimpuesta que deriva en la mayoría de los casos a un estres y ansiedad innecesarios. 
  2. El tiempo: Se suele pecar en querer cumplir los propósitos lo antes posible. ¡ERROR! Las cosas a su debido tiempo, existirán propósitos más difíciles de conseguir en un corto periodo de tiempo.
  3. Los objetivos: Es muy importante trazar unos propósitos realistas, ya que, si no son así, lo más probable es que a la larga genere ansiedad el no poder conseguirlos. 
  4. El entorno: Tus propósitos son para ti, que no te influyan la opinión y las numerosas preguntas que tu entorno puedan hacer acerca de ellos. Dejar que te influya, favorece la creación de estrés. 
  5. La frustración: No conseguir avances rápido puede influir en que aparezca el desánimo y con él el estrés o la ansiedad. 

Ansiedad en año nuevo

¿CÓMO TRAZAR UNOS BUENOS OBJETIVOS?

 

Traza unos propósitos y un tiempo para conseguirlos que sean lo más realistas posible y céntrate en cumplirlos tú, sin que te afecte la opinión de tu entorno. Ten siempre en cuenta a la hora de planificarlos en qué nivel se encuentra tu motivación para evitar caer  en el desánimo y, por consiguiente, en escenarios en los que el estrés y la ansiedad son más propensos. Y lo más importante: Date tu tiempo y céntrate en cumplir con paciencia y calma tus objetivos sin desanimarte en el proceso para conseguirlos.  

 

¡TIP EXTRA!:

Si sientes que se te está haciendo cuesta arriba alcanzar tus própositos de nuevo año, y avanzar te cuesta cada vez más, pide ayuda a un profesional de la psicología. Sabrán ayudarte a trazar una hoja de ruta para conseguir tus objetivos de la manera más sencilla y calmada posible. Si necesitas asesoramiento ¡no dudes en ponerte en contacto con nosotros! Invertir en salud mental es el mejor regalo que puedes hacerte a ti mismo.



Cómo afecta el trastorno Obsesivo Compulsivo a tu vida

Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC): más allá de las ideas repetitivas

¿Te sientes atrapado en un ciclo de pensamientos intrusivos y comportamientos repetitivos? El Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) puede afectar tu vida diaria de maneras que van más allá de las simples manías o preocupaciones. En Psicología Activa, nuestro equipo de psicólogos en Málaga está dedicado a ayudarte a comprender y superar el TOC, permitiéndote recuperar el control de tu vida.

Más que solo «manías»:

El TOC no se trata solo de tener ideas repetitivas o realizar rituales de limpieza excesivos. Las obsesiones y compulsiones pueden manifestarse de diversas maneras, incluyendo:

  • Miedo a la contaminación: Preocupación excesiva por gérmenes, bacterias o suciedad, lo que lleva a rituales de limpieza exhaustivos.
  • Pensamientos intrusivos: Ideas o imágenes recurrentes que provocan ansiedad o disgusto, como pensamientos de violencia o blasfemia.
  • Necesidad de orden y simetría: La necesidad de que todo esté en un orden perfecto, lo que puede generar rigidez en la vida diaria.
  • Comportamiento compulsivo: Verificación repetitiva de cerraduras, interruptores o aparatos electrónicos, conteo excesivo o rituales de palabras.

Un impacto más allá de la mente:

El TOC puede tener un impacto significativo en tu vida diaria, afectando tus relaciones, tu trabajo, tu autoestima y tu capacidad para disfrutar de las actividades cotidianas. Los síntomas pueden interferir con:

  • Vida social: Sentirse avergonzado o incómodo en situaciones sociales debido a las compulsiones o rituales.
  • Vida laboral: Dificultad para concentrarse o completar tareas debido a las obsesiones o la necesidad de realizar rituales.
  • Autoestima: Sentimientos de vergüenza, culpa o baja autoestima debido a la naturaleza del trastorno.
  • Actividades cotidianas: Dificultad para realizar tareas simples como conducir, ir al supermercado o salir a comer.

En Psicología Activa, te ofrecemos:

  • Evaluación personalizada: Un análisis profundo de tus síntomas, historial y necesidades para comprender mejor tu experiencia con el TOC.
  • Terapia cognitivo-conductual (TCC): Un enfoque eficaz para el tratamiento del TOC que te ayuda a identificar y modificar los pensamientos y comportamientos que generan la ansiedad.
  • Terapia de exposición: Una técnica gradual para ayudarte a enfrentar tus miedos y obsesiones de forma segura y controlada.
  • Estrategias de manejo de la ansiedad: Técnicas para controlar la ansiedad y el estrés que acompañan al TOC.
  • Apoyo y acompañamiento: Un espacio de confianza donde puedes expresar tus emociones y recibir apoyo profesional durante tu proceso de recuperación.

No estás solo:

El TOC es un trastorno tratable. Con la ayuda adecuada, puedes superar los desafíos que este trastorno presenta y vivir una vida plena y libre de limitaciones.

En Psicología Activa, estamos aquí para ayudarte a tomar el control de tu vida. Contacta con nosotros para obtener más información sobre el tratamiento del TOC y comenzar tu camino hacia la recuperación.

Recuerda:

  • El TOC no es una elección ni una «peculiaridad», es un trastorno que requiere atención profesional.
  • Buscar ayuda no es un signo de debilidad, sino un paso importante hacia la recuperación.
  • Con el tratamiento adecuado, puedes superar el TOC y vivir una vida plena.

Recursos adicionales:

Este post ha sido creado para ofrecer información sobre las diferentes formas en que se puede manifestar el TOC, su impacto en la vida diaria y las opciones de tratamiento disponibles. También se ha añadido un llamado a la acción para animar a las personas que sufren de TOC a buscar ayuda profesional.

Ansiedad y el Centro de Psicología

Ansiedad y el centro de Psicología en Málaga: entendiendo el trastorno y encontrando apoyo psicológico profesional

«Si tienes ansiedad, ve al psicólogo que te la cure.» Esta frase, tan común en nuestro día a día, simplifica una realidad compleja y un desafío que afecta a millones de personas. La ansiedad, en su manifestación como trastorno, es uno de los principales motivos por los que las personas buscan ayuda en un centro de psicología en Málaga. Sin embargo, es fundamental entender que la ansiedad, per se, no es una «enfermedad» con una cura milagrosa que te permita entrar y salir de la consulta del psicólogo completamente «curado» de la noche a la mañana.

Como psicólogos en Málaga, queremos desmitificar este concepto y ofrecer una comprensión más profunda sobre la ansiedad, sus implicaciones y cómo la terapia psicológica puede ser la clave para gestionarla y recuperar una vida plena.

Ansiedad: un mecanismo de alarma esencial, pero ¿Cuándo se vuelve un problema?

La ansiedad es una emoción humana fundamental y, en su justa medida, un recurso psicológico necesario y «sano». Su función principal es actuar como un mecanismo de alarma, preparándonos para reaccionar ante una situación de peligro real o una amenaza. Nos advierte de que algo no va bien, impulsándonos a huir, luchar o paralizarnos para nuestra supervivencia. Este despliegue de recursos mentales y físicos – el aumento del ritmo cardíaco, la tensión muscular, la agudización de los sentidos – es una forma que tiene la mente de predispóner y preparar al cuerpo para enfrentar esas situaciones graves o desafiantes.

El problema surge cuando este mecanismo de «alarma» se desajusta y nos enfrentamos a un Trastorno de Ansiedad. En este punto, el cerebro nos prepara y advierte al cuerpo de un peligro que, en realidad, no existe o ha sido magnificado de manera desproporcionada. También puede dispararse ante situaciones cotidianas que no representan una amenaza real. De pronto, todo ese despliegue biológico que la mente orquesta para nuestra supervivencia se activa sin una razón aparente: sentimos sudoración, el corazón bombea adrenalina a gran velocidad, las pupilas se dilatan, la boca se seca, experimentamos temblores y una sensación de irrealidad o despersonalización. Lo más desconcertante es que, a nuestro alrededor, no percibimos ninguna amenaza física evidente, lo que genera un profundo malestar y confusión.

Este trastorno de ansiedad y los ataques de ansiedad recurrentes son los que dificultan enormemente el día a día, alterando la vida tranquila y rutinaria. La constante anticipación de un posible ataque, el miedo a ciertos detonantes (situaciones laborales estresantes, interacciones sociales, conflictos familiares o incluso lugares específicos), merma la calidad de vida y el bienestar emocional. El malestar físico que desencadena la ansiedad crónica es significativo, pero la buena noticia es que el tratamiento principal es psicológico.

ansiedad y Centro psicológico en Málaga

¿Por qué elegir un centro de psicología para tratar la ansiedad en Málaga?

Cuando la ansiedad se convierte en un impedimento para tu bienestar, buscar la ayuda de profesionales de la psicología en Málaga es una decisión inteligente y necesaria. Un centro de psicología especializado en ansiedad ofrece un entorno seguro, confidencial y profesional para abordar este desafío.

En Centro Psicología Activa en Málaga, estamos plenamente dispuestos a ofrecerte un enfoque integral y personalizado para el tratamiento de la ansiedad. Nuestra filosofía se basa en la flexibilidad y la adaptación, porque entendemos que cada persona es única, y también lo es su experiencia con la ansiedad.

Enfoque personalizado y tratamientos adaptados

Como centro psicológico de referencia en Málaga, no imponemos una única solución. En su lugar, nos adaptamos de forma efectiva y profesional a las características individuales de cada paciente y a la naturaleza específica de su trastorno de ansiedad. Esto nos permite ofrecer el mejor tratamiento posible para la ansiedad, que puede incluir:

  • Terapia Cognitivo-Conductual (TCC): Una de las aproximaciones más eficaces para la ansiedad, que ayuda a identificar y modificar patrones de pensamiento y comportamiento disfuncionales.
  • Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT): Centrada en la aceptación de las sensaciones de ansiedad y el compromiso con acciones alineadas a los valores personales, en lugar de intentar eliminar la ansiedad.
  • Mindfulness y Técnicas de Relajación: Herramientas para la gestión del estrés y la ansiedad, que fomentan la conciencia plena y la regulación emocional.
  • Terapia de Exposición: Gradual y controlada, para enfrentar y reducir el miedo a las situaciones o estímulos que provocan ansiedad.
  • Entrenamiento en Habilidades Sociales: Útil en casos de ansiedad social, para mejorar la interacción y la confianza en entornos sociales.

Beneficios de la terapia psicológica para la ansiedad en un centro especializado

Acudir a un psicólogo en Málaga para tratar tu ansiedad te brinda múltiples ventajas:

  • Comprensión profunda: Aprenderás sobre los mecanismos de la ansiedad, sus detonantes y cómo se manifiesta en tu cuerpo y mente.
  • Herramientas y estrategias: Adquirirás habilidades prácticas y efectivas para gestionar los síntomas de ansiedad y prevenir futuros ataques.
  • Cambio de patrones: Trabajarás en la modificación de pensamientos y comportamientos que contribuyen a la ansiedad, fomentando una perspectiva más saludable.
  • Apoyo profesional y empatía: Contarás con el respaldo de un experto que te guiará y acompañará en cada paso del proceso, en un ambiente de total confidencialidad.
  • Mejora de la calidad de vida: La terapia te ayudará a recuperar el control, reducir el malestar y disfrutar de una vida más plena y satisfactoria.
  • Prevención de recaídas: La terapia no solo aborda el problema actual, sino que también te prepara para futuras situaciones, fortaleciendo tus recursos internos.

Si sientes que el trastorno de ansiedad está afectando tu día a día y necesitas que un profesional de la psicología en Málaga te ayude a sobrellevarlo –recuerda, la ansiedad se gestiona y se supera, no se «cura» milagrosamente con una pastilla mágica–, Centro Psicología Activa está a tu entera disposición.

Nuestro compromiso es ofrecerte un espacio de confianza y un tratamiento basado en la evidencia científica, adaptado a ti. Da el primer paso hacia tu bienestar. Contacta con nosotros hoy mismo y descubre cómo la terapia psicológica en Málaga puede transformar tu relación con la ansiedad.


Ansiedad e hiperventilación

La hiperventilación y la ansiedad están muy unidos, uno como síntoma físico o precedente a un ataque de ansiedad o pánico.
Al igual que la ansiedad, la hiperventilación puede ser producida por muchos motivos, entre otros, los motivos físicos que se deberán descartar para que no nos induzcan, sin tener por qué, un ataque de pánico, al malinterpretar su aparición.

La hiperventilación puede producirse por factores como:

Haber estado hablando mucho tiempo seguido (porque se desacompasa la respiración con el habla), y eso hace que el equilibrio de oxígeno con el de dióxido de carbono que expelemos cambie, el cuerpo reaccione para meter más oxígeno y empecemos a hiperventilar.

Si no se debe a algún factor:

  • Cardiovascular: como la taquicardia, anguina de pecho, tener frío en las extremidades en condiciones muy adversas.
  • Neurológicos: que pueden deberse a muchos factores y vienen acompañados de mareos, vértigo, entumecimiento, alteraciones de la visión.
  • Respiratorios per se: como dolor torácico, ataques de asma, sensación de asfixia.
  • Gastrointestinales: que son acompañados de dolor al tragar, sensación de atragantamiento, sequedad en boca y garganta, molestias abdominales.
  • Musculares: con temblores, calmabres, rigidez, dolor muscular localizado.

Entonces podremos hablar de que esa hiperventilación, ese momento en el que el cerebro entiende una situación fisiológica dada y trata de equilibrar la entrada y salida de O2/CO2, como perteneciente a un posible ataque de ansiedad.

Como sabemos la ansiedad se puede deber a muchos factores y desencadenantes y, seamos más o menos conscientes de ellos, desde la ansiedad por un factor estresante hasta la fobia social, a través de la hiperventilación podemos saber que el ataque se está desencadenando, y, aunque este factor respiratorio no controla la ansiedad sí nos puede ayudar a calmar y a llevar a mejor puerto la situación de ansiedad, recuperando al menos, un poco de la sensación de control.

¿Cómo?

Lo primero es intentar recordar que la hiperventilación no es ansiedad, es solo un síntoma. Y si hemos descartado los factores anteriores, podemos intentar retomar el control.

Hay algunos ejercicios, pequeños que, al margen de intentar mitigar el objeto o situación de nuestra ansiedad, nos pueden llevar a recuperar el control de nuestra respiración para evitar esa hiperventilación y rebajar la sensación agobiante que nos aporta.

Entre otros, destacamos dos:

Para evitar que los pulmones metan demasiado oxígeno lo cual nos podría producir mareos y empeorar la situación se basa en recuperar su control desde la función automática a la consciente.

Uno de estos ejercicios es controlar la respiración, el ritmo y la emisión frunciendo los labios, como si estuviéramos apagando una vela. Esto reduce el caudal de entrada de oxígeno y nos obliga a regular la salida de dióxido de carbono al tomar ese control sobre una zona de adquisición del O2 en situaciones de pánico como es la boca.

Otro es una estrategia similar basada en cerrar la boca y respirar despacio alternando una fosa nasal y luego la otra. Esto produce una ralentización del ritmo respiratorio para controlar, de nuevo, la cantidad de aire que se toma.

Por último destacar el sistema de la bolsa. La bolsa en sí lo que hace es regular la cantidad de CO2 de nuestra respiración, para llegar a un equilibrio en los pulmones suficiente como para que la hiperventilación desaparezca.

Estos han sido algunos consejos relativos a la hiperventilación y la ansiedad.

Si quieres saber más o te has sentido identificado y quieres preguntar por una supervisión profesional, no dudes en contactarnos.

La ansiedad en situaciones que no podemos controlar

Con la llegada de la Semana Santa podemos encontrarnos con situaciones que no vamos a pocer controlar. Entre otras porque las personas van a empezar a salir más de sus casas. Eso, unido a algunas medidas como permitir la entrada de foráneos puede disparar nuestras sensaciones, preocupaciones, y, consiguientemente, la ansiedad que podemos sentir.

Es conveniente en estos casos disponer de un recurso útil como es un gabinete de psicólogos que tengan además disposición de atenderte online como es el caso de Psicología Activa, que, además de tener disponibles unas instalaciones en el centro de Málaga, puede también atenderte vía online.

Es normal sentir que las situaciones están fuera de tu control y que se desestabiliza lo que tienes alrededor, sobre todo en un tiempo como en el que vivimos. Puede que sintamos esa desestabilización y reaccionemos con un mayor aislamiento o que, simplmenete, nos neguemos a salir de casa.

En todo caso, sientas lo que sientas, puedes acudir a un gabinete de psicología en  Málaga online, si lo requieres, para poder lidiar mejor con la situación.

La visita a un psicólogo cuando sientes que hay cosas que no puedes controlar y se desata la ansiedad es normal. No olvidemos que la ansiedad no es algo que se «cura» sino algo que se trata y con lo que se trabaja para poder tener una mejor calidad de vida.

Durante estos tiempos se han dado muchos casos de tipos de ansiedad que se han manifestado por estas situaciones que no se pueden controlar, desde las medidas impuestas a la observación de cómo otras personas no las cumplen de la forma debida pudiendo afectar a la vida de los demás. Y al sentir esto sentimos de nuevo que la ansiedad campa a sus anchas. Por ello nuestro psicólogo de confianza, ya sea de forma online o presencial, nos puede dar una serie de pautas o de medidas que seguir para lidiar con ello.

No lo dudes y si sientes que necesitas ayuda, acude a tu profesional de la salud mental. Piscología Activa está para ayudarte como gabinete de psicología en Málaga.

Puedes contactarnos cuando quieras.

Repercusiones del COVID19 en 2021

Que la situación actual nos está poniendo a prueba a todos, desde luego, es más que evidente. Pero a lo largo del año pasado, con los vaivenes, las nuevas olas y las situaciones progresivas que se van dando se ha generado una serie de consecuencias en nuestro comportamiento y salud mental que tienen que ver directamente con varios factores que pueden repercutir en nuestra vida.

Algunas de esas reperscusiones por el virus están siendo:

La incertidumbre

Que no siempre sabemos tolerarla bien nos produce un estrés en situaciones que no podemos controlar.

Desorganización

Al producirse situaciones de cambio de rutinas, alteración de las que teníamos más asentadas y necesidad de readaptación.

Afectividad

Dadas las situaciones de distanciamiento obligatorio se producen situaciones de distancia social que a muchas personas les afecta así como de imposibilidad inmediata de muestras de afecto. Además también tiene la consecuencia negativa de generar miedo a la proximidad.

Aislamiento y Soledad

Lo cual, para personas que dependían de su vida social para encontrar apoyos y comprensión, núcleos de personas ajenas a la familia o que por no disponer de ella representaban su apoyo, las consecuencias de los decretos de confinamiento y las prohibiciones de reunión provocan una intensa soledad y un aislamiento que se combatía con ese factor social.

Exceso de información

La infoxiación, la contaminación por exceso de información hace que podamos sumirnos en un estado de angustia mayor, sin darnos tiempo a descansar de lo que ocurre de puertas afuera, con rumia de pensamientos que pueden llegar a ser obsesivos.

Todos estos factores hacen que nuestra sensación de miedo y temor al contagio se multipliquen.

Como psicólogos especialistas en el estudio de psicología en Málaga Psicología Activa podemos mencionar cómo se combaten estas sensaciones que se pueden acumular por los acontecimientos que estamos viviendo:

  • Por un lado luchando por la aceptación.
  • Acpetar la realidad implica:
  • Crear rutinas adaptadas a esa nueva realidad.
  • Buscar nuevas formas de mostrar nuestro afecto, además del contacto físico.
  • Optar por relaciones sociales seguras que nos protejan a nosotros y a los demás de posibles contagios.
  • Aumentar nuestro uso de las nuevas tecnologías para aumentar nuestro contacto humano.
  • No obsesionarnos con la información: optar por poca y en algunos medios para no intoxicarnos con demasiada que nos pueda producir angustia.

 

Gestionar las emociones

Cosa que nunca es fácil, pero tenemos que luchar por estar más en sintonía con ellas:

Identificar, adeptar y tolerar lo que nos pasa y sentimos como una manera de poder sacarlas a la luz, ya sea, rabia, miedo, tristeza…

Así, si las expresamos y compartimos nos será más fácil encontrar una válvula de escape para ellas.

 

Podremos además, así, crear o buscar unos amortiguadores emocionales

Buscar actividades gratificantes que poder hacer con seguridad.

Cultivar relaciones sociales seguras, sobre todo usando las tecnologías telemáticas

Minimar el aislamiento y la soledad con dichas actividades y contactos, además de dedicarnos tiempo de calidad a nosotros mismos.

Ansiedad normal y ansiedad patológica. Diferencias.

La ansiedad es un fenómeno psicológico que conlleva una serie de síntomas físicos y que puede producir una fuerte sensación de amenaza en el individuo que la padece.
Es en este punto donde debemos aprender a diferenciar entre ansiedad normal y la ansiedad  patológica.

La ansiedad al producir esos síntomas físicos, en realidad, desencadena una respuesta de lucha o huida. Es una forma en la que el cuerpo y la mente reaccionan para afrontar una situación que se supone de amenaza para nosotros de alguna manera. Así, notamos cómo se dispara la adrenalina, se tensan los músculos, la frecuencia cardíaca aumenta y la respiración se acelera. Hasta aquí, normal, es un suministro extra de energía, una puesta a punto inmediata para actuar de forma inconsciente, para prepararnos y hacer frente al peligro. ¿Quién no lo ha sentido alguna vez?

Pero estos estímulos que tan bien nos preparan para la amenaza se pueden convertir en algo perjudicial cuando lo que dispara la respuesta de lucha o huida es algo que en realidad no lo merece, estímulos que en realidad son insignificantes, cuando no son verdaderas amenazas que nos supongan un verdadero perjuicio sino que nos encontramos ante recuerdos, malas experiencias, pensamientos recurrentes, discusiones de pareja o en entornos sociales, laborales o familiares que nos angustian en extremo, la situación económica propia y a veces, incluso, la ajena, de personas que nos importan. Todos esos factores que producen una respuesta de ansiedad que además multiplican la angustia son los que engloban la ansiedad patológica.

Como resumen clarificador:

La ansiedad normal es aquella que produce una respuesta en forma de episodios aislados, es una reacción esperable y común a la de otras personas en la misma situación; además es limitada en el tiempo por lo que es un sufrimiento limitado y transitorio que nos deja margen para recuperarnos, y su influencia en lo cotidiano es un efecto ausente y ligero, es decir, no tememos que en cada momento nos pueda dar un ataque de ansiedad que nos imposibilite.

En cambio la ansiedad patológica es aquella que es recurrente y de alta intensidad, llegando a tener una duración prolongada que nos produce una angustia continua (no olvidemos que toda esa acumulación fisiológica para luchar o huir hace que la respiración se acelere y puede producir mareos, puede haber taquicardias, sensación de calor, al aumentar el riego sanguíneo y las pulsaciones…).

Sumando también que es una reacción desproporcionada con respecto al estímulo que lo produce y su impacto es alto, duradero y profundo en la vida de quien la padece.

Diferenciarlas es esencial para el psicólogo que ayuda a su paciente en estos trances y con estos problemas para poder lidiar con dicha ansiedad y poco a poco poder hacer vida normal. No es algo de hoy a mañana: es algo que hay que trabajar y luchar, que hay que asumir.

Bienvenido Otoño

Hoy día 22 de septiembre ha comenzado el otoño y, con él, el fin definitivo del verano y la vuelta a la rutina (tanto para los/as adultos/as, como para los/as más pequeños/as de la casa). Con este cambio de estación también llegan las múltiples publicaciones en diferentes medios y plataformas que se empeñan en hablarnos sobre el mal nombrado «síndrome post vacacional» y digo mal nombrado porque no corresponde con ninguna categoría diagnóstica con la que trabajemos los profesionales de la salud mental. Más bien parece ser otro ejemplo más de marketing y otro intento de medicalizar los cambios de humor esperables después de un periodo de descanso amplio y la obligada vuelta a la vida normal.

Antes de escribir sobre esto, he buscado artículos científicos que hablen sobre la existencia de este «síndrome» y no solo no he encontrado, sino que he podido comprobar que otros profesionales de la salud en general y de la salud mental en particular, han tratado de aclararse al respecto.

Algunos estudios y artículos de divulgación explican que en el caso de que la persona, al volver de las vacaciones presente un cuadro compatible con un episodio de depresión y/o ansiedad, puede que esta persona se encuentre viviendo otro tipo de circunstancias asociadas al ambiente laboral (o la escuela en caso de menores) que ya, antes de irse de vacaciones estuvieran presentes, como puede ser un caso de acoso o mobbing (bullyng en el caso de los/as peques). También explican que, en algunos casos, estas personas podían padecer un trastorno previo que ha sido «maquillado» por el periodo vacacional, saliendo a flote cuando vuelve a la rutina.

Por supuesto he encontrado muchos artículos y entradas de blog dedicadas a disminuir o eliminar los efectos de este «síndrome».

Bajo nuestro punto de vista, esto es otro ejemplo más de la medicalización a la que estamos expuestos/as como sociedad. La obsesión por «estar bien», «contentos/as» nos impide vivir el resto de emociones y de procesos vitales. El ser humano siempre ha necesitado de un tiempo para adaptarse a los cambios, pero esa adaptación no podemos convertirla en un «síndrome» simplemente porque no estamos tan felices como cuando estábamos tirados en la hamaca de la playa. Pensemos en todos los cambios que hemos tenido que afrontar durante nuestra vida, algunos nos habrán producido emoción (como el primer día en un trabajo deseado) o bien cierta ansiedad (como el primer día en un instituto nuevo) y no por eso le colgamos la etiqueta de síndrome. Aunque no parezca demasiado importante, el lenguaje nos afecta a la interpretación que las personas hacemos, si comenzamos a llamarlo síndrome y cada vuelta de vacaciones lo vivimos de una manera más disfuncional acabaremos por necesitar un ayuda farmacológica para afrontarlo.

Por esto, cuando vuelvas de tus vacaciones y te sientas algo decaído/a, cansado/a, deprimido/a o quizás con cierta ansiedad, recuerda que es un proceso normal de adaptación a la vuelta a la rutina. Date un tiempo, retoma tus actividades diarias placenteras y que te aportaban orden y equilibrio, y si ese estado de ánimo persiste, entonces si, consulta con una persona profesional de la salud mental.

Bienvenido Otoño!

Compartimos esta imagen de MR. Wonderfull, que nos ha encantado.