Salir con niños durante el confinamiento

Por fin, tras seis semanas de confinamiento por la crisis del COVID-19, salir con niños a la calle estará permitido desde mañana, eso sí, con ciertas medidas preventivas que eviten un nuevo repunte de contagios.

Durante estas semanas, los niños y adolescentes, han tenido que lidiar con unas circunstancias de extrañeza, incertidumbre y cambio drástico en sus rutinas, al igual que los adultos, pero con la diferencia de que la comprensión de dichas circunstancias, sobre todo en el caso de los más pequeños, se hacía muy complicada.

Es por ello que estaban deseando que llegara este momento, en el que poder salir a la calle y disfrutar de un paseo, unas carreras o de montar en sus bicicletas. Pero claro, la situación que se van a encontrar es muy distinta de la que habían dejado atrás allá por el mes de marzo, y nosotros como padres, como figuras de apego y de referencia, hemos de acompañarles en el afrontamiento de dicho cambio.

Desde el Centro de Psicología Activa, os queremos dar algunos consejos para salir con niños a la calle de una forma segura, tanto física como emocionalmente.

  1. Ante todo, como en cualquier situación de nuestra vida diaria, o ante cualquier suceso inusual, es recomendable que los niños tengan información de primera mano por parte de los adultos responsables del núcleo familiar. Esta información debe ser la justa y necesaria, acorde a la edad del niño, y debe transmitirse de forma tranquila y segura.
  2. Es importante que el niño sepa que se va a encontrar una realidad distinta, y que algunas costumbres, sobre todo a nivel social van a ser diferentes, como el tema de la distancia interpersonal, el juego con otros niños, el uso de mascarillas por parte de los adultos, la presencia de controles, etc. Trasladar esto de manera serena, explicando que es algo temporal que nos ayudará a vencer al virus, ayudará a que salir con niños sea lo menos estresante posible. Os dejamos un enlace a las normas que se han establecido desde el gobierno.
  3. Para los más pequeños, dar esta información, así como otras relacionadas por ejemplo con las medidas de higiene al salir y entrar en casa, puede hacerse de una forma más divertida y accesible a través de cuentos.  En internet circulan en estos días multitud de ellos.
  4. Una parte muy importante y que no debemos dejar a un lado son las cuestiones emocionales relacionadas con este momento. Explorar cómo se siente el niño con el hecho de salir a la calle, o de tener que adoptar nuevas medidas de interacción social, o que el tiempo fuera de casa sea limitado, le ayudará a atender a sus emociones y expresarlas, y nosotros, hemos de aceptarlas, acompañarlas, ordenarlas y gestionarlas.

En definitiva, se trata de que ayudemos a nuestros hijos a disfrutar de un rato al aire libre y de que encuentren una oportunidad para afrontar situaciones y gestionar la adversidad de forma segura, acompañados por nosotros, sus figuras de referencia, y sobre todo, atendiendo a sus reacciones emocionales y la gestión de las mismas, desde un entorno familiar de aceptación, seguridad y acompañamiento.

hipocondria

La preocupación legítima ante la enfermedad y la hipcondria.

Cierto es que estamos ante una situación que a mediados de Marzo de 2020 nos hace repasar si esa tos que acabamos de tener o ese dolor de cabeza se corresponden con los síntomas del COVID-19, el famoso Coronavirus que está provocando el pánico en algunos sectores (con más o menos razón, pero no hemos venido a hablar de eso), y la suspicacia de cualquier vecino cuando estornudamos o tenemos un ataque de tos debido a la alergia.

Por poco que hayamos salido a la calle o porque las circunstancias nos hayan obligado, ahora intentaremos poner más distancia y seguir ciertos parámetros que las autoridades sanitarias no dejan de recomendar.

¿Cuándo la preocupación legítima ante la enfermedad se convierte en hipocondria?

Lo primero que queremos aclarar es que preocuparse por contagiarse de este coronavirus no es más que un acto de preservación y no te convierte automáticamente en hipocondríaco. Estamos ante una situación excepcional. El hipocondríaco se caracteriza porque el coronavirus es solo otra más de sus preocupaciones.

Características de la hipocondría:

Hablamos de este trastorno cuando suceden varios aspectos confluyentes en la persona. No es que acapare gel hidroalcohólico o tenga demasiadas mascarillas en casa. El hipocondríaco ya conoce esas medidas sanitarias por lo general pero su preocupación va más allá. Está convencido de que padece una enfermedad por los síntomas físicos que él mismo experimenta, y anota, y consulta una y varias veces más al médico. El miedo o convicción de padecer la enfermedad nos revela la condición de hipocondría junto a que las exploraciones médicas y las explicaciones de los profesionales de la sanidad no hacen desaparecer esa sensación. Además de esa preocupación persistente se diferencia en que no es un delirio y que suele trascender el aspecto físico (no es una dismorfia corporal). El hecho de estar constantemente preocupado e intentando prevenir contagios, frecuentar gente y llegar a otros extremos como el hecho de experimentar un deterioro social, laboral y en áreas importantes de la vida de la persona, como con la familia o personas allegadas. Además para que se considere tal debe pasar más de 6 meses con este trastorno de forma persistente.

El trastorno de hipocondría se distingue porque no se puede adjudicar a otros como el de Ansiedad Generalizada, angustia, obsesivo-compulsivo, etc., sino que es específico.

Por eso, y antes de creer que tienes hipocondría, quizás solo estás siendo precavido/a con lo que está ocurriendo, además de la influencia que pueden tener los medios de comunicación en nosotros con tanto recuento y medidas especiales.

Así que desde Psicología Activa queremos recomendarte sobre todo que os lavéis mucho las manos, toser y estornudar en el codo, evitar el contacto físico en el exterior y limpiar y desinfectar las superficies de uso.

Es una situación excepcional, pasará, como todo, pero si ves que la preocupación supera lo que es normal en tu situación o tu forma de ver las cosas, en Psicología Activa ¡estamos a tu disposición!

el apego seguro

El apego seguro y cómo nos afecta

El apego seguro y cómo nos afecta

¿Nunca has escuchado lo de “si ese es así es porque no lo abrazaron de niño”? Detrás de esas palabras que suelen salir de la sabiduría popular se esconde uno de los factores que nos configuran como adultos y que en muchas ocasiones se suele contemplar como algo que “en realidad no es para tanto”. No, no estamos hablando de los abrazos en sí, hablamos del “apego”.

En palabras de psicólogo profesional el apego (y el apego seguro) son las tendencias a establecer lazos emocionales íntimos con individuos determinados. Es básico en la naturaleza humana y continua (solo hay que ver nuestro comportamiento en sociedad y la búsqueda de pareja) en nuestra vida adulta.
Durante la infancia el apego se desarrolla sobre todo para con la figura de los cuidadores/progenitores, en los que se busca protección, apoyo y sostén, que nos pongan en relación con el mundo con seguridad, ayudándonos en nuestro desarrollo. A lo largo del crecimiento y maduración también persisten pero además se modificación con nuevos lazos y comportamientos.

Esto es el apego, es esa relación que se establece con personas que nos ayudan a relacionarnos y comprender el mundo. Lógicamente lo que nos enseñen y transmitan configurará el comportamiento futuro además de que su propia relación con nosotros tendrá una gran influencia en un crecimiento sano.

Progenitores sensibles a las necesidades y peticiones del niño

Cuando estamos ante un caso así, con unos cuidadores que son sensibles, que se regulan emocionalmente y validan las emociones del niño, dejándole explorar de forma segura y le tiene un respeto así como un contacto cálido, protector e íntimo con el niño, da lugar a adultos equilibrados, a personas que pueden procesar adecuadamente situaciones de soledad o rechazo y que ven positivamente tanto a sí mismos como a sus parejas. Saben equilibrar intimidad e independencia con las distintas relaciones.
Esto se conoce como apego seguro.

Apego distanciante o evitativo

El primero se produce cuando el niño no se siente aceptado o querido por uno o los dos cuidadores, cuando son poco cariñosos, exigentes y distantes, fríos, severos y que no muestran cariño alguno.
El Evitativo se produce cuando los cuidadores solo gratifican la conducta más “adecuada” del niño, invalidando sus demás necesidades emocionales.
¿Qué configura esto? Comportamientos evitativos que suponen un ligero rechazo a determinadas situaciones y contactos, hasta el comportamiento distanciante, donde se insta al niño a que se las arregle solo sin llegar a tratar temas concretos que “no son de recibo”.
Estos son adultos que ya de niños han mostrado conductas altamente independientes y autosuficientes y que prefieren no depender de otros, siendo individuos de carácter defensivo y que suelen suprimir y/u ocultar sus sentimientos, evitando en ocasiones las relaciones íntimas.

 

Apego Inseguro

Se da en los casos en los que los cuidadores están preocupados o ansiosos, sobre protegiendo al niño, cosa que a la larga hace que el niño no pueda sentirse seguro. Cuando al niño se le impide desarrollarse, satisfacer su curiosidad y explorar cubriéndolo todo de un miedo y protección que se transmite. Los cuidadores están más atentos a sus propias necesidades y emociones que a las del niño respondiendo con ansiedad y preocupación, sobreprotegiendo. Eso puede derivar en un adulto que busque relaciones íntimas muy cercanas enfocándose con personas que normalmente no desean ese tipo de cercanía. Suelen verse patrones de dependencia emocional y no muy buena autoestima, alta expresividad emocional, impulsividad y preocupación.

También cuando hay negligencia o abusos produce que el niño no pueda crear un “yo” seguro y sus vivencias lo angustian enormemente. Esto puede tener efectos devastadores en la personalidad y desarrollo del niño y llevarlo a la disociación de la personalidad y que desarrolle comportamientos distintos basados en esos sucesos traumáticos.

 

En el Centro Psicológico Piscología Activa podemos ayudar en los diversos casos de apego y comportamiento para mejorar la calidad de vida de niños y adultos.

ansiedad y centro de psicología

Ansiedad y el Centro de Psicología

Ansiedad y el centro de psicología.

¿Cuántas veces habremos escuchado el “si tienes ansiedad ve al psicólogo que te la cure?

La ansiedad como trastorno es uno de los grandes motivos para ir al centro de psicología en busca de un profesional que ayude a tratarla pero la ansiedad, per se, no tienen una cura milagrosa que haga que entre con y salga de la consulta del psicólogo sin, hale, curado.

Se trata de una emoción que en un contexto determinado es un recurso necesario y “sano” del ser humano puesto que provoca una reacción ante una situación de peligro que hace que nos preparemos para huir o pelear, nos advierte de que algo no va bien y de que estamos amenazados. Hasta aquí como se puede ver este mecanismo de “alarma” no es más que una forma que tiene la mente de predisponernos y preparar al cuerpo, a la vez, para enfrentar esas situaciones graves de amenaza.

El problema surge cuando aparece el Trastorno de Ansiedad. En este punto el cerebro nos prepara y advierte al cuerpo de un peligro que normalmente no existe o ha sido muy magnificado. También pueden ser situaciones que no son más que lo cotidiano pero igualmente todo ese despliegue que hace la mente para prepararnos para la superviviencia se dispara, y de pronto sentimos sudor, adrenalina bombeada, las pupilas se dilatan y se nos seca la boca, temblamos y a nuestro alrededor no percibimos ninguna amenaza física, lo que hace que nos sintamos mal.

Es todo esto, este trastorno y ataque de ansiedad el que dificulta el día a día, la vida tranquila y diaria, sabiendo que podemos experimentar otra vez un ataque de ansiedad ante determinados detonantes o incluso algunos como situaciones laborales estresantes, situaciones sociales o familiares que nos afectan.

El trastorno de ansiedad provoca un malestar físico debido a todo lo que desencadena pero el tratamiento es psicológico. Un centro de psicología en Málaga, como es Centro Piscología Activa está más que dispuesto para ofrecer diversos tratamientos a este trastorno en función siempre del paciente, puesto que como centro psicológico no imponemos una u otra situación sino que nos adaptamos de forma efectiva y profesional al problema que tenga el paciente, sus propias características y las de su trastorno para ofrecerle el mejor tratamiento posible.

Si tienes un trastorno de ansiedad y te hace falta que un profesional te ayude a sobrellevarlo (recuerda, el trastorno de ansiedad no se “cura” milagrosamente”), Centro Psicología Activa está a tu disposición para ello.

centro psicológico en Málaga

Centro Psicológico en Málaga Psicología Activa

Centro Psicológico en Málaga Psicología Activa

 

Razones para acudir a un Centro Psicológico en Málaga como Psicología Activa.

El centro psicológico en Málaga Psicología Activa es un espacio compuesto por varios profesionales que, especializados en diversas áreas de la Psicología pueden atender a multitud de pacientes distintos.

  1. Quizás una de las fuerzas mayores de un Centro Psicológico es la presencia de esos profesionales de la salud mental en un mismo espacio, lejos del concepto habitual de consulta donde un psicólogo de determinada área o escuela trata a todos sus pacientes por igual, en este centro psicológico en Málaga se buscan diferentes enfoques, siempre pensando en el paciente y en qué tipo de terapia puede convenir más a su caso, debido, precisamente, a eso, a que los pacientes son personas y personas no hay dos iguales.
  2. Así, pueden buscarse terapias distintas, pero también se obtiene el beneficio de la complementariedad. Donde un psicólogo del centro se especializa en infantil y juvenil otro puede es especialista en Psicoterapia Integradora, otro aborda con amplios conocimientos los Trastornos límites de la personalidad, y una tercera es una especialista en Terapia EMDR y Sensoriomotriz. Es decir, lo que en otros ámbitos sería ofrecer diversos servicios, en un centro psicológico en Málaga como este, hablamos de adaptación a pacientes con las terapias más adecuadas y el profesional ideal para cada caso.
  3. La propia actividad del centro también supone una ventaja ya que además de disponer de sus espacios para las terapias que llevan a cabo y las consultas individuales, como centro organizan más actividades, tanto para pacientes como para otros profesionales invitando a especialistas, haciendo pequeños talleres de formación y cursos. Eso denota que es un centro vivo, que se mueve y evoluciona, cambia y se adapta que en el fondo es lo que queremos de unos profesionales: que siempre estén al cabo y no dejen de formarse, de investigar y seguir adelante con mejoras, nuevas corrientes y terapias.

A fin de cuentas un Centro psicológico tiene muchas ventajas, algunas de las cuales las verás si vienes a conocernos. Para cualquier problema que tengas, ¡estamos a tu disposición!

Centro de psicología Psicología Activa

Cómo afecta el trastorno Obsesivo Compulsivo a tu vida

Muchos de los tratamientos que desarrollamos en nuestro centro de psicología en Málaga tiene que ver con el Trastorno Obsesivo Compulsivo.

En este tipo de trastornos el paciente puede observar que su vida se ve afectada por esos desencadenantes que hacen que su trastorno se active, que le provoquen malestar, impulsos y siente que para reducir ese malestar que sienten deben realizar los llamados “rituales” que le ayudarán a sentirse mejor. Pero no a acabar ni con su obsesión o compulsión.

El TOC, entre otras cosas se caracteriza por la repetitividad, por ese malestar que puede incluso aumentar y provocar ansiedad debido a dudas o recursiones, y en muchos casos la persona no es consciente de que puede tener algunos comportamientos irracionales. Pero lo que sí suelen suponer es una interferencia en su vida y rutinas para cumplir con las actividades que creen que pueden calmar la compulsión u obsesión.

En nuestro centro de psicología en Málaga estamos preparados para tratar este tipo de afecciones, estudiando el tipo de trastorno y eligiendo el mejor método para trabajar con el paciente en la búsqueda de una forma de enfrentar o mitigar esas obsesiones y compulsiones. Porque el momento definitorio de ese TOC es cuando la persona ya no quiere que verse limitada por esas conductas y rituales que pueden afectar no solo su vida personal sino su relación con los demás, con su entorno, el trabajo o con acciones tan comunes como un evento social o el simple acto de hacer la compra en un supermercado.

Los trastornos tienen siempre una dimensión humana que es la que en Psicología Activa, como centro de psicología, nos preocupa, nos interesa ayudar a controlar y enfrentar y la que nos hace trabajar con los pacientes que, en este caso, saben que su trastorno puede tener severas repercusiones si se deja empeorar.

Los TOC no son conductas graciosas ni “peculiaridades”, son compulsiones y obsesiones que afectan a la vida diaria y que puede suponer una fuente de ansiedad, por lo que deben ser tratadas adecuadamente con técnicas y procedimientos debidamente asesorados por psicólogos acreditados, y en Psicología Activa podemos ayudarte.

ansiedad patológica

Ansiedad normal y ansiedad patológica. Diferencias.

La ansiedad es un fenómeno psicológico que conlleva una serie de síntomas físicos y que puede producir una fuerte sensación de amenaza en el individuo que la padece.
Es en este punto donde debemos aprender a diferenciar entre ansiedad normal y la ansiedad  patológica.

La ansiedad al producir esos síntomas físicos, en realidad, desencadena una respuesta de lucha o huida. Es una forma en la que el cuerpo y la mente reaccionan para afrontar una situación que se supone de amenaza para nosotros de alguna manera. Así, notamos cómo se dispara la adrenalina, se tensan los músculos, la frecuencia cardíaca aumenta y la respiración se acelera. Hasta aquí, normal, es un suministro extra de energía, una puesta a punto inmediata para actuar de forma inconsciente, para prepararnos y hacer frente al peligro. ¿Quién no lo ha sentido alguna vez?

Pero estos estímulos que tan bien nos preparan para la amenaza se pueden convertir en algo perjudicial cuando lo que dispara la respuesta de lucha o huida es algo que en realidad no lo merece, estímulos que en realidad son insignificantes, cuando no son verdaderas amenazas que nos supongan un verdadero perjuicio sino que nos encontramos ante recuerdos, malas experiencias, pensamientos recurrentes, discusiones de pareja o en entornos sociales, laborales o familiares que nos angustian en extremo, la situación económica propia y a veces, incluso, la ajena, de personas que nos importan. Todos esos factores que producen una respuesta de ansiedad que además multiplican la angustia son los que engloban la ansiedad patológica.

Como resumen clarificador:

La ansiedad normal es aquella que produce una respuesta en forma de episodios aislados, es una reacción esperable y común a la de otras personas en la misma situación; además es limitada en el tiempo por lo que es un sufrimiento limitado y transitorio que nos deja margen para recuperarnos, y su influencia en lo cotidiano es un efecto ausente y ligero, es decir, no tememos que en cada momento nos pueda dar un ataque de ansiedad que nos imposibilite.

En cambio la ansiedad patológica es aquella que es recurrente y de alta intensidad, llegando a tener una duración prolongada que nos produce una angustia continua (no olvidemos que toda esa acumulación fisiológica para luchar o huir hace que la respiración se acelere y puede producir mareos, puede haber taquicardias, sensación de calor, al aumentar el riego sanguíneo y las pulsaciones…).

Sumando también que es una reacción desproporcionada con respecto al estímulo que lo produce y su impacto es alto, duradero y profundo en la vida de quien la padece.

Diferenciarlas es esencial para el psicólogo que ayuda a su paciente en estos trances y con estos problemas para poder lidiar con dicha ansiedad y poco a poco poder hacer vida normal. No es algo de hoy a mañana: es algo que hay que trabajar y luchar, que hay que asumir.

psicóloga en Málaga

La primera vez que vas al psicólogo

Ya está. Al final te has atrevido. Has cogido tus bártulos interiores, tu valor y has llamado tímidamente para concertar una cita en el psicólogo.

La primera impresión no puede ser más distinta de lo que te habías imaginado. Lejos de lo que nos venden muchas veces en la televisión, en películas y series, no vas a un despacho recargado, de maderas y divanes. Ni a un lugar frío y sin alma, minimalista, donde hacerte los dedos un nudo, de puros nervios. Has llegado a una consulta de psicología en Málaga, en este caso, donde tras esperar unos minutos, ves cómo una persona sale de la consulta sin aspavientos, sin lagrimones ni pañuelos de papel.

Y cuando entras… bueno, ves una consulta. Un par de sillas, una mesa, un sillón algo más grande… Y de dicen que te pongas cómodo, porque de eso va la cosa, de poco a poco, ponerte más cómodo, pero no en la consulta, sino contigo mismo.

En esta consulta de Psicología Activa Málaga trabajan, —te explican—, la terapia integradora, que es una forma de personalizar la terapia mediante varias técnicas y corrientes. No te ofrecen ni imponen una terapia en particular sino que se basa en escuchar previamente lo que tienes que decir y poco a poco ir evolucionando.

Tampoco te ocultan la verdad, esto no es un trabajo de “cinco sesiones y para casa”, no. Es una carrera de fondo, porque estar bien depende del trabajo, del esfuerzo, de sanar, de escuchar y progresar, no de fórmulas únicas y curalotodo. No son vendedores de aceite de serpiente, son personas con una serie de conocimientos que han decidido ayudar, ayudar a personas como tú que tiene necesidad de que les echen una mano y ofrezcan lo que saben hacer para seguir adelante, mejorando tanto en calidad de vida como en forma de relacionarte y de curarte o superar cosas que siempre han estado ahí o ha aparecido desde hace un tiempo.

Porque eso es la terapia, eso es ir al psicólogo, es ser consciente de quiénes somos, de que todos tenemos fallos. No se trata de contarle tus problemas a una persona seria e inaccesible sino a otra persona y darte la oportunidad de mejorar.

Puede que la primera vez que llegues estés hecho un mar de nervios, pero es normal. Y lo saben. Y no te atosigarán: dejarán que te expreses, recabarán las información que necesiten para aplicarla en tu caso, dado que no hay dos personas iguales y un psicólogo no aplica el mismo molde a todo el mundo: todos tenemos nuestros fantasmas y nuestros pesos que acarreamos de un lado a otro hasta que juntamos el valor de hacer eso, de admitir que quizás no podemos llevarlo siempre nosotros solos y una mano amiga, una mano profesional, puede ser ese factor de ayuda para salir otra vez a la calle, respirar, dejar los nervios a un lado y considerar más y mejores cosas para nosotros.

Y poco a poco, seguir adelante.

Ese es el valor de acudir al psicólogo: ser capaz de empezar algo nuevo con lo que ya hay y dejar atrás lo que nos lastra. Y el primer paso, es pedir esa ayuda.